Trastornos de la sangre

¿Qué son los trastornos sanguíneos?

Los trastornos sanguíneos o las afecciones hematológicas son afecciones que afectan los componentes de la sangre, es decir, los glóbulos rojos, los glóbulos blancos, las plaquetas y el plasma sanguíneo. Estas condiciones se pueden clasificar de acuerdo con qué componente afectan y en función de qué las causa.

  • Un trastorno sanguíneo que afecta a los glóbulos rojos puede causar un aumento o disminución en su volumen o cantidad;
  • Los trastornos de los glóbulos blancos pueden conducir a una anormalidad en su producción y cantidad;
  • Las condiciones que afectan a las plaquetas pueden causar una alteración en su forma y cantidad, lo que provoca trastornos de la coagulación ;
  • Un trastorno que afecta el plasma sanguíneo puede provocar trastornos de la coagulación y un mayor riesgo de hemorragia.

Los trastornos sanguíneos pueden ser causados ​​por:

  • Factores genéticos;
  • Factores heredados;
  • Factores nutricionales;
  • Condiciones autoinmunes;
  • Infecciones;
  • Condiciones concurrentes o tratamientos.

¿Cuáles son los síntomas de los trastornos sanguíneos?

Los síntomas varían en gran medida según el tipo específico de condición. Algunos ejemplos incluyen palidez y fatiga (trastornos de glóbulos rojos), fiebre, ganglios linfáticos con comezón y agrandamiento y bazo (trastornos de glóbulos blancos), formación de trombos o coágulos o presencia de manchas en la piel (afecciones plaquetarias).

¿Cómo se diagnostican los trastornos sanguíneos?

La prueba más común es una prueba de sangre con un conteo sanguíneo completo (CBC) realizado, que puede ser seguido por otras pruebas y exámenes en caso de que los resultados de la prueba de sangre muestren cualquier anormalidad. Estos incluyen recuento de reticulocitos, evaluación de coagulación, prueba de proteína, examen de médula ósea y otros exámenes de hemocitos más específicos.

¿Cómo pueden tratarse los trastornos sanguíneos?

Al igual que los síntomas, las opciones de tratamiento también varían según el tipo específico de condición. Por ejemplo, tomando vitamina B12 y suplementos de hierro en caso de anemia ; medicamentos, transfusiones de sangre y trasplantes de médula ósea en caso de talasemia (un trastorno hereditario de la sangre); tomar medicamentos biológicos y hacer quimioterapia e inmunoterapia en caso de mieloma .

¿Con qué médico debería hablar?

Si tiene una afección hematológica, debe consultar a un hematólogo especializado.

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